Miguel Ángel Ruiz Parra. Informo sobre medio ambiente. También opino y creo que me mojo, pero prefiero aportar datos y documentos. Entre el campo y la redacción, siempre persiguiendo noticias. Soy jefe del área de Sociedad y Cultura de La Verdad.




Tres días a vela
( 7 Votos )
08.07.11 - MIGUEL ÁNGEL RUIZ
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Un momento feliz, amarrado en la playa Amarilla, frente a la Isla del Fraile. M. A. R.

La semana pasada estuve navegando en un barquito de vela por la costa de Águilas: tres días bajo el sol impulsado por el Levante y escuchando sólo el ruido del viento en las velas, la vibración de la orza y los graznidos de las gaviotas. ¿Qué queréis que os diga? Salir al mar en una embarcación (sin motor, por favor) es una experiencia que os recomiendo y que está al alcance de todo el mundo (un curso de vela de 6 horas no cuesta más que una salida nocturna con cena y un par de copas, estoy seguro). Sería un topicazo por mi parte decir que viviréis una extraña y maravillosa sensación de libertad (más acentuada conforme te alejas de tierra, donde se encuentran todas nuestras referencias vitales): es algo más intenso y más profundo, al menos en mi caso. Ahí van unas cuantas reflexiones que apunté sobre la cubierta del 'cascarón' de 5 metros y medio con el que estuve costeando.

Lo primero, siempre, un vistazo a Windguru. (http://www.windguru.cz/es/)

Una chispa de viento es más que suficiente para mover un barco ligero. Con un Levante moderado y racheado vuelas sobre el agua.

¡Qué pocos barcos de vela se ven! Casi todo el mundo va a motor.

En un barco de vela se navega; en un barco a motor... es otra cosa (el ruido continuo, el olor a gasoil, el mareo inevitable, la contaminación...).

Para un niño, una gaviota posada sobre el agua es un pato. No falla.

Los delfines, tan frecuentes últimamente a poca distancia de la costa, no aparecen con el mar picado. Y cuando las olas se convierten en borregos ya es directamente imposible verlos.

Los cormoranes se están haciendo hueco en el litoral de la Región: escogen un peñón como posadero y desde allí se lanzan a realizar rápidos barridos sobre la cara del agua. Y cuando se sumergen es para salir con un pez en el pico. Infalibles.

Me encantó rodear la Isla del Fraile y entrar a la playa Amarilla por el estrecho istmo que la separa de tierra (sólo aconsejable con marea alta).

Amarrar el barco en la boya de la playa Amarilla y nadar hasta la orilla no es un lujo: es un placer asiático.

Mirar a tierra y comprobar el destrozo que está suponiendo la construcción del resort Isla del Fraile es muy doloroso. Aún no me explico cómo se ha permitido la destrucción de un espacio natural tan querido por los vecinos de Águilas. Una agresión ambiental y un mazazo sentimental. Bueno, sí me lo explico: el alcalde que consintió este disparate está siendo investigado por enviar dinero de difícil justificación a Islas Caimán.


  
Comentarios (7)Add Comment
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escrito por Jaime, julio 08, 2011
Igual te mareas en un barco de vela que en uno a motor.
El olor a gasoil no pasa cuando el barco lleva un fueraborda de gasolina, que no contamina nada.
En lo único que te doy la razón es en la ausencia de ruido, pero sin viento, la hemos jodido.
Saludos
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escrito por Frankie, julio 08, 2011
Te explicas divinamente! Eso es así!
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escrito por ROSA, julio 08, 2011
Waw qué apetecible la experiencia, me iría ahora mismooo
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escrito por Aguileño, julio 08, 2011
Muy buen reportaje, pero por favor a los que vallais a esa playa, no os metais dentro de las bollas que cada uno hace lo que quiere, luego llega la Guardia Civil a multar y se asusntan por invadir zonas de baño. Los bañistas tenemos preferencia, si fuese uno en una moto y hace algo comparable seria un loco...
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escrito por Trebol-a, julio 08, 2011
Como dices, es incomparable.
Mientras aprendiamos con el Neilan lo hicimos siempre a motor, el día que paramos el motor y abrimos la mayor fué increible, impresionante, no hay color. Desde entonces le he cogido manía al ruido del motor.
Soy especialmente terrícola, poco marinero, pero reconozco que como la sensación de deslizarte por el mar en un barco movido a vela es difícil de comparar y es algo que muchos deberían practicar. Se aprecian y se valora el entorno de otra manera mucho más saludable que en una moto de agua.

En aquel "bautizo" nos acompañaban dos "amigos de la vela latina" que nos invitaron recientemente a una regata por el Mar Menor, un velero de fábula alrededor del cual se podrían escribir otros muchos apuntes.
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escrito por manamana, julio 08, 2011
os recomiendo libros de editorial juventud, como felicidad en la mar, 7 veces la vuelta al sol y sobre todo de mottessier, por ejemplo un vagabundo de los mares del sur. Sabreis lo que es la felicidad de viajar navegando.Mañana me embarco 20 dias. salud
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escrito por Enrique, julio 09, 2011
Totalmente de acuerdo contigo Miguel Angel en lo del puto Resort de la Isla del Fraile.
El verano pasado nos impidieron llegar hasta la playa amarilla la gerente de dicha monstruosidad. La Guardia Civil se personó y le instó a que dejara pasar a los ciudadanos y dijo que ni por esas. Sólo nos quedaba ir al Cuartel y poner denuncia, lo que suponia horas de pérdida de tiempo para nada. Y todo porque no se fiaba de que nos lleváramos un saco de cemento y unos ladrillos. Por lo visto, la playa va a ser a partir de ahora para los ricos y guiris que se puedan permitir el lujo del Resort. Repugnante lo que se ha hecho en Águilas, repugnante lo de la Isla del Fraile, repugnante lo del Hornillo, repugnante el Auditorio, repugnante la sumisión con "La Meca", repugnante el tal Ramírez. Sería deseable que si está implicado en asuntos turbios fuera a la carcel unos años. Saludos de un enamorado de Águilas cada año más dolido

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